Quiénes somos
Verselia nació de una frustración
Vivimos en el país con uno de los mejores cacaos del mundo. Y sin embargo, para encontrar buen chocolate peruano, había que saber muy bien dónde buscar.
La historia
Todo empezó en una visita a San Martín. Al recorrer los cacaotales con los productores, lo que vimos nos cambió la perspectiva: granos enormes, aromas que no habíamos sentido antes, familias que llevaban décadas cuidando ese cultivo con una precisión que ningún manual enseña.
El problema era simple: ese cacao increíble terminaba mezclado con cacao de todo el mundo en barras que no decían nada de su origen. El intermediario compraba al precio mínimo, el productor sobrevivía, y el consumidor nunca sabía lo que estaba perdiendo.
Decidimos cambiarlo. Pagamos directamente a las familias, encargamos el proceso entero nosotros —desde la fermentación hasta el moldeado— y pusimos el nombre, la región y la historia en cada barra.
Lo que creemos
El chocolate debe decir de dónde viene
No aceptamos que el origen sea un dato de marketing. Para nosotros es el dato más importante de todo.
El productor merece ganar bien
Pagamos entre 20% y 40% más que el precio de mercado. No es caridad: es lo que cuesta un cacao de calidad real.
Hacemos poco, pero lo hacemos bien
No tenemos 40 productos. Tenemos 5, y cada uno está hecho con la misma obsesión por el detalle.
El nombre
Verselia viene de versátil y de la selva amazónica. Porque el cacao que trabajamos es exactamente eso: un ingrediente que puede ser la parte más intensa de tu día o la más suave, dependiendo de cómo lo uses.
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